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Baños árabes en España: el legado andaluz de los hammams

Cómo funcionaban los baños árabes de Al-Ándalus, qué queda de ellos en Andalucía y cómo aparece esa herencia en los espacios de baño actuales del país.

Baño en comunidad 12 min de lectura

Durante casi ocho siglos, buena parte de la península ibérica fue Al-Ándalus, el territorio de gobierno musulmán que llegó a cubrir casi toda la España actual y terminó con la caída de Granada, en 1492. Cada ciudad andalusí tenía sus baños públicos, el hammam, que en España se llama baño árabe.

Algunos de esos edificios sobrevivieron enteros, escondidos bajo palacios, convertidos en lavadero o curtiduría y redescubiertos en el siglo XX. Otros se conocen solo por las excavaciones. Desde 1998, España también tiene espacios de baño nuevos que se presentan como herederos de esa tradición.

Esta guía explica cómo funcionaba el baño andalusí, dónde visitar lo que queda de él en Andalucía y qué aprovechan los espacios actuales del modelo antiguo.

Un edificio heredado de Roma, a escala de barrio

Los árabes no inventaron el baño público. El modelo vino de las termas romanas, y el folleto oficial de la Junta de Andalucía sobre los baños de Baza resume el cambio: el hammam estandarizó la planta y redujo el tamaño de aquellos complejos, y mantuvo las tres salas de agua romanas (frigidarium, tepidarium y caldarium) y las bóvedas.

La diferencia de escala es lo que importa. Las grandes thermae de Roma eran obras imperiales con piscinas y jardines (el artículo sobre las termas romanas cuenta esa historia). El baño andalusí era un edificio de barrio, sin piscina para nadar, construido para que el vecindario se lavara con frecuencia.

La exposición Los baños en al-Ándalus, montada por el Legado Andalusí en Granada en 2019, registra dos cosas: el baño era una de las primeras construcciones de un poblado nuevo, y la importancia de una ciudad se medía por el número de baños que tenía. Para la Córdoba del Califato, en el siglo X, las crónicas hablan de unos 300. Las guías turísticas repiten 600 o 900, sin fuente primaria. Ninguna de esas cifras la contaron arqueólogos, así que conviene tomarlas como orden de magnitud.

Las salas, en el orden de la visita

Las fuentes sobre los baños andalusíes usan los nombres árabes de las salas. El Patronato de la Alhambra describe la secuencia en el baño de Comares, y el mismo orden aparece en Baza, Ronda y el Bañuelo de Granada.

  1. Bayt al-maslaj. La sala de entrada y de descanso, donde el bañista dejaba la ropa. Solía tener letrina y una fuente. Era también donde terminaba la visita.
  2. Bayt al-barid. La sala fría: un espacio pequeño, casi un paso, con una pila de agua fría.
  3. Bayt al-wastani. La sala templada, literalmente “la del medio”, y la más grande del edificio. Era donde se pasaba más tiempo, sentado en los bancos y conversando.
  4. Bayt al-sajun. La sala caliente, con una o dos pilas de agua calentada por la caldera.
  5. Zona de servicio. El horno (al-furn), la caldera (al-burma) y la leñera, con puerta propia para quien alimentaba el fuego. El bañista no veía esta parte.

El calor venía de abajo. El suelo de la sala caliente se apoyaba en pilares de ladrillo, y el aire caliente del horno circulaba por ese hueco, como en el hipocausto romano. Echar agua sobre ese suelo producía el vapor que llenaba la sala caliente y, más débil, la templada. El baño andalusí era de vapor, no de inmersión: el agua estaba en pilas y se vertía sobre el cuerpo.

Bóveda de ladrillo de los baños de Comares, en la Alhambra, con lucernarios en forma de estrella de ocho puntas

Bóveda de los baños de Comares, en la Alhambra: los lucernarios en estrella se abrían o cerraban por fuera para controlar el vapor. Foto: Daderot, dominio público, vía Wikimedia Commons.

Los lucernarios son la marca más reconocible de estos edificios. Las bóvedas de las salas de vapor están perforadas por pequeñas aberturas en forma de estrella o de flor. Según el Patronato de la Alhambra, los encargados abrían o cerraban las ventanitas exteriores para regular el vapor. Era el mismo papel del disco de bronce que Vitruvio mandaba colgar en la cúpula romana: controlar la temperatura sin termómetro.

Un servicio de la ciudad, ligado a la mezquita

El baño estaba cerca de las mezquitas, de las puertas de la ciudad y de las calles principales. Muchos pertenecían a mezquitas, y el alquiler ayudaba a mantener el culto. El Bañuelo de Granada, por ejemplo, era propiedad de la mezquita vecina y sostenía la institución con su renta, según la Universidad de Granada.

El baño no servía solo para lavarse. El folleto de Baza enumera corte de pelo, depilación y masaje entre los servicios, y describe el edificio como lugar de encuentro.

El islam prescribe abluciones rituales, entre ellas el ghusl, el lavado del cuerpo entero, y el baño público era un lugar con agua caliente para hacerlo. El folleto de Baza abre con un versículo del Corán sobre el agua y describe el baño como lo que limpia el cuerpo y, antes que él, el espíritu.

Después de la conquista: lavadero, curtiduría, sótano

Los baños no cerraron el día en que cada ciudad pasó a los reinos cristianos. Los de Jaén, tomada por Castilla en 1246, siguieron funcionando los primeros años, según el portal de turismo de Andalucía. El Legado Andalusí registra que los baños siguieron en uso hasta el siglo XVI.

Los reyes cristianos también construyeron baños con el modelo andalusí. En Córdoba, Alfonso XI mandó hacer los baños reales del Alcázar de los Reyes Cristianos en 1338. En Valencia, fuera de Andalucía, los Banys de l’Almirall recibieron licencia en 1313, repiten la secuencia de vestíbulo y tres salas abovedadas y funcionaron como baño público hasta 1959.

El corte llegó con la pragmática de Felipe II, firmada en 1566 y publicada en Granada el 1 de enero de 1567. El decreto prohibía la lengua, la ropa y las costumbres de los moriscos, los musulmanes convertidos a la fuerza, y, en el resumen del historiador Julio Caro Baroja, disponía que no se bañaran en baños artificiales y que los existentes se destruyeran. La respuesta fue la rebelión de las Alpujarras (1568 a 1571).

Los edificios que quedaron cambiaron de uso. El Bañuelo se convirtió en lavadero público en el siglo XVIII. Los baños de Jaén y de Ronda se convirtieron en curtidurías. Los de Jaén quedaron en el sótano de un palacio construido encima a finales del siglo XVI. Un artículo de los Cuadernos de la Alhambra (1974 y 1975) registra que el baño de Comares fue el único de Granada y la Alhambra que llegó casi completo, y el único que nunca cambió de función.

Lo que queda en Andalucía

BañoCiudadFechaQué se veVisita
El BañueloGranadaSiglo XISala templada con arcos sobre columnas reutilizadas y lucernarios en estrellaAbierto, en la Carrera del Darro
Baño de ComaresGranada (Alhambra)Siglo XIVSala de descanso decorada, salas de vapor, horno y calderaSalas cerradas al público; se ven desde fuera, por aberturas
Baños del Alcázar CalifalCórdobaSiglo XSalas del baño del palacio de los califas, reformado después por almorávides y almohadesMuseo desde 2006
Baños árabes de JaénJaénSiglo XIUnos 450 m², en el sótano del Palacio de VillardompardoAbierto, dentro del palacio
Baños árabes de RondaRondaSiglos XIII y XIVLas tres salas, la caldera y el sistema hidráulico con noria y acueductoAbierto, junto al Puente Viejo
Baños árabes de BazaBazaSiglo XIIISalas fría, templada y caliente, horno, caldera y leñeraAbierto; restaurado por la Junta en 2008

Las fechas y el estado de visita son los que publican los organismos de patrimonio y de turismo citados. Los horarios cambian, y Comares depende de la entrada a la Alhambra.

Sala templada del Bañuelo de Granada, con arcos de herradura sobre columnas y suelo de losas de piedra

La sala templada del Bañuelo, en Granada, construida en el siglo XI y usada como lavadero después de 1567. Foto: Palickap, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

El Bañuelo, a la orilla del río Darro, al pie de la Alhambra, hoy lo administra el Patronato de la Alhambra. Se construyó durante el reinado del emir zirí Badis (1038 a 1056) y se llamaba hammam al-Yawza, el baño del Nogal. En el siglo XX, el arquitecto Leopoldo Torres Balbás consiguió la expropiación del inmueble y retiró la pila del lavadero de la sala principal. Los capiteles de las columnas son de época romana, visigoda y califal, reutilizados de edificios más antiguos.

Los baños de Jaén se construyeron en el siglo XI y se reformaron a finales del XII. Quedaron ocultos bajo el Palacio de Villardompardo hasta 1913, cuando Enrique Romero de Torres encontró una parte durante el catálogo monumental de la provincia. Con unos 450 m², están entre los baños andalusíes más grandes que se pueden visitar.

Sala central de los baños árabes de Jaén, con arcos de herradura de ladrillo sobre columnas de piedra y una pila en el centro

La sala templada de los baños de Jaén, bajo el Palacio de Villardompardo. Foto: Ángel M. Felicísimo, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

Los baños del Alcázar Califal, en Córdoba, los mandó construir al-Hakam II (961 a 976) en el extremo oeste del palacio de los califas. El inventario andaluz de patrimonio registra al menos 44 estancias en el conjunto. Las excavaciones sistemáticas son del siglo XX, y el espacio abrió como museo en octubre de 2006.

Sala de los baños califales de Córdoba, con columnas, arcos de herradura y paneles del museo

Los baños del Alcázar Califal de Córdoba, hoy museo. Foto: Rodelar, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Los baños de Ronda están junto al Puente Viejo, cerca de la confluencia del arroyo de las Culebras con el río Guadalevín. La Junta de Andalucía los describe como uno de los baños mejor conservados de la península y destaca que el sistema hidráulico llegó prácticamente entero: una noria subía el agua del arroyo hasta un acueducto que alimentaba el edificio. La sala central tiene tres cuerpos separados por cuatro pares de arcos de herradura sobre columnas de ladrillo y de piedra.

Cómo aparece la herencia en los espacios de hoy

Los espacios actuales que usan el nombre baño árabe o hammam en España no son los edificios medievales, que hoy son museos. Algunos ocupan terrenos donde hubo baños antiguos, pero los circuitos son construcciones nuevas, que adoptaron el vocabulario y parte de la secuencia.

El primero fue el Hammam Al Ándalus de Granada, abierto en 1998 detrás de la iglesia de Santa Ana, al pie de la Alhambra. El portal de turismo de Andalucía lo describe como el primer baño de este tipo que abrió en España en cinco siglos. La red publica hoy direcciones en Granada, Córdoba, Málaga, Madrid y Palma.

AIRE Ancient Baths nació en Sevilla en 2004 y ocupa allí una casa palacio de estilo mudéjar del siglo XVI en el barrio de Santa Cruz. En España, la marca enumera también Almería, Barcelona y Vallromanes, además de direcciones en otros países. La página de reserva de Sevilla publica las temperaturas del circuito en Fahrenheit: caldarium a 102 °F (unos 39 °C), tepidarium a 97 °F (unos 36 °C) y frigidarium a 57 °F (unos 14 °C), además de baño de chorros, sala de vapor y un flotarium de agua salada.

Lo que estos espacios aprovechan es la secuencia de temperaturas y los nombres: Hammam Al Ándalus usa la referencia andalusí, y AIRE da a las salas los nombres latinos de las termas romanas. Lo que cambia es el medio. En el baño medieval el calor estaba en el aire, y el agua en pilas. En los espacios actuales el calor está sobre todo en el agua: las tres salas se volvieron tres piscinas, y el vapor ocupa una sala aparte. Los dos operadores venden masajes aparte del circuito.

Baño andalusí (siglos X a XV)Baño árabe actual
Fuente de calorHorno de leña bajo el suelo de la sala calienteAgua calentada de las piscinas y generador de vapor
SecuenciaEntrada, fría, templada, caliente, regreso al descansoPiscinas templada, caliente y fría en orden libre, más sala de vapor
AguaEn pilas, vertida sobre el cuerpoPiscinas de inmersión
DueñoMuchas veces la mezquita, que vivía de la rentaEmpresas privadas

El mapa Bathhouse reúne espacios de las dos redes en España con lo que cada operador publica sobre formato y acceso.

Qué observar en una visita

Quien visita uno de los baños medievales encuentra salas vacías. Algunos detalles ayudan a leer el edificio:

  • Los lucernarios. Las aberturas en estrella o flor marcan las salas de vapor. En Comares, la sala de entrada tiene una linterna central.
  • El tamaño de las salas. La más grande es casi siempre la templada, donde el bañista pasaba más tiempo.
  • El camino del fuego. El horno y la leñera están del lado opuesto a la entrada, con acceso propio, como un cuarto de máquinas. En Ronda y en Baza esa zona se conservó.
  • Las columnas reutilizadas. En el Bañuelo, capiteles de épocas distintas conviven en la misma sala.

Siguiente paso: lee Hammam: qué es, cómo funciona el baño y de dónde viene para ver cómo siguió el formato en el norte de África y en Turquía, o abre el mapa Bathhouse para encontrar los espacios de baño en España.